- Además, la familia habilitó una cuenta bancaria para quienes deseen colaborar con aportes en beneficio del niño.-
Una campaña solidaria está organizando la familia de Ángel Martínez Lazcano, niño de 5 años de edad que enfrenta una compleja situación de salud luego que se le detectara un tumor en el fémur de su pierna izquierda, el cual actualmente le impide caminar. Debido a esto, el menor necesita una costosa operación para poder mejorar su calidad de vida.
Con este objetivo, sus cercanos están convocando a la comunidad a participar de un bingo solidario que se realizará el próximo 21 de marzo en la Segunda Compañía de Bomberos de San Felipe.
La actividad comenzará a las 16:30 horas y tendrá un valor de $3.000 por cartón o dos por $5.000. Además, contará con premios, show artístico y venta de alimentos; todo esto, con el fin de reunir fondos para el tratamiento del menor.
El padre del niño, Gerardo Martínez Cavieres, explicó que la familia ha debido enfrentar una dura situación en los últimos meses y que la ayuda de la comunidad será fundamental. «Queremos decirle a toda la gente que nos apoye, nos ayude, porque es difícil tener un hijo así. Muchas veces uno ve en las noticias cuando a alguien le pasa algo y están pidiendo ayuda, pero uno no se imagina lo difícil que es juntar la cantidad de dinero que se necesita», señaló.
EL ACCIDENTE QUE REVELÓ EL TUMOR
La historia de Ángel comenzó el pasado 18 de noviembre de 2025, cuando sufrió un accidente mientras se encontraba en su jardín infantil. Según relató su padre, el pequeño se resbaló desde un juego inflable, lo que inicialmente parecía una lesión menor.
«Ese día las tías llamaron a mi señora por teléfono y le dijeron que mi hijo se había resbalado de un juego inflable. No tuvo una caída fuerte, él iba subiendo por la escalera del juego y se resbaló por el costado. Empezó a llorar y vieron que tenía la pierna doblada», recordó.
Tras el incidente, el niño fue trasladado al Hospital San Juan de Dios de Los Andes, donde la familia pensó que se trataría solo de un esguince o alguna lesión menor. Sin embargo, los exámenes revelaron un diagnóstico completamente inesperado.
«Nosotros pensamos que era un esguince, pero cuando le hicieron radiografías y escáner, el doctor nos dijo que tenía un tumor dentro del hueso del fémur del lado izquierdo. Ese tumor se había comido el hueso por dentro y lo dejó muy delgado, y al caerse se terminó quebrando», explicó.
Tras el diagnóstico, Ángel permaneció hospitalizado en el Hospital de Los Andes, donde se les informó a sus padres que debía ser derivado al Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso para ser evaluado por especialistas en traumatología infantil. Sin embargo, según les indicaron, existía una lista de espera que podría tardar cerca de seis meses en concretarse.
Ante este escenario y buscando acelerar su tratamiento, la familia decidió trasladar al menor a la Clínica Dávila en Santiago, donde fue evaluado nuevamente por especialistas.
En ese recinto se confirmó que el tumor no era maligno, pero se determinó que debía mantenerse con yeso mientras se formaba el denominado callo óseo, previo a una eventual operación.
Sin embargo, el tratamiento resultó muy complejo para el pequeño. «Le pusieron yeso desde la cintura, con la pierna izquierda completa y la mitad de la derecha. No se podía mover, le costaba para poder hacer sus necesidades. Sufría mucho y lloraba», relató su padre.
El niño permaneció cerca de dos meses con yeso, periodo que fue especialmente difícil para la familia debido a las limitaciones físicas que enfrentaba el menor.
Buscando nuevas alternativas, la familia decidió recientemente consultar a otro especialista en la Clínica Universidad de Los Andes. Allí recibieron una evaluación que cambió nuevamente el escenario.
«El doctor se tomó la cabeza y dijo ‘yo no sé por qué tuvieron a este niño así cuatro meses. Él debería haber sido operado al tiro’. Nos dijo que no deberían haberle puesto yeso, que tenían que haberle sacado el tumor inmediatamente», comentó el padre.
De acuerdo con lo señalado por el especialista, según el padre del niño, el tumor habría continuado creciendo durante este tiempo, lo que hace aún más urgente una intervención quirúrgica.
«Ahora el tumor ya lo tiene más grande. Antes uno le pasaba la mano y lo sentía por dentro, pero ahora ya se ve como un huevo salido para afuera», agregó.
Actualmente Ángel lleva cerca de cuatro meses sin poder caminar, lo que ha sido especialmente difícil considerando su corta edad.
Según relata su padre, el niño ha debido cambiar completamente su rutina y pasar gran parte del tiempo en reposo. «Se estresa a veces. De repente nos dice ‘nadie viene a jugar conmigo’. Antes jugaba con sus primos, corría, saltaba como cualquier niño», contó.
Hoy el pequeño pasa gran parte del tiempo en casa, donde su madre intenta mantenerlo entretenido con actividades. «Está en camita o sentado en el sillón. A veces se mueve arrodillado para poder avanzar un poquito», relató.
La familia estima que el tratamiento podría superar los 30 millones de pesos, cifra que actualmente no pueden costear debido a su situación laboral.
«Si es lo que nos dijeron, se puede gastar como 30 millones o más. Todo es particular», explicó el padre.
A esto se suma la situación laboral del padre al momento del accidente, ya que se encontraba sin trabajo tras haber sido desvinculado de una faena minera, lo que le impidió contar con seguros médicos asociados a ese tipo de empleos. «Lo malo es que justo me habían echado de la minería. Si hubiera estado trabajando, el seguro habría cubierto más de la mitad», explicó.
CÓMO AYUDAR
Además del bingo solidario, la familia también está recibiendo aportes a través de transferencias y difundiendo la historia del menor mediante redes sociales en la cuenta de Instagram @angel_martinez2021.
Los aportes pueden realizarse a la cuenta Mercado Pago a nombre de Gerardo Martínez Cavieres, cuenta Vista número 1089093321, RUT 16.990.821-4.
La familia espera que la comunidad pueda sumarse a esta cruzada solidaria que busca devolverle a Ángel la posibilidad de caminar y recuperar su vida de niño.
«Nosotros siempre ayudamos a la gente cuando podíamos. Mi señora siempre ayudaba a los abuelitos que pedían en la calle, y ahora nos tocó a nosotros. Por eso le pedimos a la gente que nos apoye», concluyó el padre.









