- Voluntarios de la ‘Fuerza Tarea Aconcagua’ arribaron el pasado viernes por la noche.–
Por casi una semana el grupo ‘Fuerza Tarea Aconcagua’ del Cuerpo de Bomberos de San Felipe estuvo desplegado en la comuna de Quillón, combatiendo los graves incendios forestales que han afectado a las regiones de Ñuble y Biobío.
El grupo de voluntarios y voluntarias fue clave en el combate de las llamas para evitar aún más su propagación. A su arribo a la ciudad, de vuelta a sus casas, fueron recibidos por el alto mando del Cuerpo de Bomberos de San Felipe y sus familiares que los esperaron como unos verdaderos héroes.
Al respecto, Felipe Olfos Barrientos, líder de la Fuerza Tarea Aconcagua, comentó el trabajo realizado durante esos días en Quillón, además de la experiencia y las vivencias que significaron su despliegue en el contexto de esta emergencia.
El bombero señaló que «la realidad es bastante difícil una vez que se está allá, uno ve por la televisión, ve las imágenes, pero estar allá in situ es impresionante. La intensidad del fuego, la cantidad de casas que se están quemando diariamente y al final, lo único que tiene como satisfacción es que si se quema la vegetación, se quema, pero nuestra principal labor es hacer la protección de viviendas».
En cuanto a cómo era el día a día en la comuna de Quillón, Olfos indicó que «todos los días comenzábamos a las 7:00 de la mañana y terminábamos a la 1:00 o 2:00 de la mañana, realizando esas funciones; protección de viviendas, control de líneas y haciendo líneas húmedas para prevenir que el fuego se acercara», comentó.
Asimismo, y consultado por cómo se organiza y se solicitó su apoyo en el sur, el bombero sostuvo que «nosotros para movilizarnos nos regimos bajo el sistema nacional de operaciones, San Felipe cuenta con un grupo acreditado a nivel nacional, ellos nos dan el cuerpo de Bomberos que vamos a apoyar, en este caso llegamos al Cuerpo de Bomberos de Quillón y ahí ellos establecen el cuerpo de mando».
Junto con esto, y en cuanto a las complejidades que debieron enfrentar en el combate de estos incendios, el jefe de la unidad bomberil relató que «lo más complejo, en lo que es el trabajo propiamente tal, es la velocidad del fuego. Nosotros cuando estábamos trabajando en muchas ocasiones nos ocurrió que esta sobrecarga del fuego, esta potencia del fuego, teníamos que realizar una evacuación rápida del sector, ya que los recursos sobrepasaban nuestras capacidades», añadió.
En esta misma línea, agregó que «uno quiere hacer mucho, pero al tener una carga tan potente, lo único que nos quedaba era guardar todo el material y evacuar la zona rápido. Pero lo más complejo es ver el sufrimiento de la gente cuando pierde algo que demoró 20 ó 30 años en construir. En Quillón fueron alrededor de 129 casas el registro, pero iba a aumentar», lamentó Olfos.
Asimismo, los días lejos de casa y de sus familias, además de lo peligroso que era combatir estos incendios, hicieron aún más compleja la labor. «La verdad que cuando nos fuimos el domingo, siempre uno cuando sale en un carro de Bomberos no sabe si va a volver; en base a eso, uno sale con la nostalgia, con un poco de angustia, pero siempre intentando de seguir el juramento de salvar vidas», comentó.
Finalmente, Felipe Olfos Barrientos expresó que «en el sur la gente se comportó de una manera, la verdad, nada que decir, nosotros en ningún momento pasamos hambre, ni pasamos frío, mucho cariño, la hidratación constante», cerró.










