- El conductor opera uno de los primeros vehículos eléctricos como transporte público en la zona, destacando su rentabilidad, proyección a futuro y positiva recepción por parte de los pasajeros.-
Un innovador paso hacia la electromovilidad está dando el colectivero Rodrigo Chinchón, quien desde comienzos de marzo comenzó a operar un vehículo eléctrico como medio de transporte público en el Valle de Aconcagua, específicamente en el recorrido entre San Felipe y Los Andes.
El conductor, quien anteriormente trabajaba con un automóvil petrolero, decidió dar el salto a esta nueva tecnología motivado principalmente por la economía y la proyección a futuro del rubro. «Yo siempre he sido bien visionario, siempre tratando de ver economía, rentabilidad (…) dije yo, ‘bueno, van a venir todas las cosas en alza, el petróleo, la bencina’ (…) pero siempre va a ser creo yo más económico», señaló.
En esa misma línea, afirmó con convicción: «Yo soy pionero en este tema y creo hasta el momento que me ha dado buenos resultados», destacando su decisión de anticiparse a un cambio que, a su juicio, será inevitable en el transporte.
Chinchón lleva menos de un mes trabajando con este vehículo, el cual corresponde a un modelo del año 2026, y asegura que podría ser uno de los primeros en su tipo dentro de la zona. «Creo que hay otro en Los Andes, pero yo no lo he visto», comentó, dejando entrever que la electromovilidad aún está en una etapa inicial en el transporte público local.
Respecto a la inversión, el colectivero explicó que el automóvil tuvo un costo cercano a los 30 millones de pesos, una cifra que muchos consideran elevada, pero que puede ser mitigada a través de incentivos estatales. «Hay un beneficio que es ‘Renueva tu vehículo’ (…) te da una subvención (…) aproximadamente como de 9 millones (de pesos)», indicó, agregando que el proceso para acceder a este subsidio puede demorar, lo que a veces dificulta que otros conductores puedan dar el paso.
En cuanto a los costos operativos, destacó una importante diferencia frente a los vehículos tradicionales, especialmente en el gasto diario de funcionamiento. «Este vehículo, el día completo (…) estamos hablando de aproximadamente 15 a 18 mil pesos, lo cual antiguamente en el petrolero, yo creo que fácil estábamos bordeando o superando los 30 mil pesos», comparó, evidenciando un ahorro significativo.
El automóvil cuenta con una autonomía cercana a los 300 kilómetros diarios, lo que le permite cumplir su jornada sin inconvenientes, y se carga completamente en un periodo de entre 8 a 10 horas, proceso que actualmente realiza en su domicilio. «Llegas, enchufas y cargas», explicó, resaltando la simplicidad del sistema.
En esa misma línea, proyecta optimizar aún más el funcionamiento del vehículo mediante energías renovables. Según comentó, dentro de sus planes está la instalación de paneles solares en su hogar, lo que permitiría reducir aún más los costos asociados a la carga del automóvil.
Sobre la experiencia con los pasajeros, el balance ha sido ampliamente positivo, tanto por el confort como por la novedad del servicio. «Para ellos es una sensación (…) un día un caballero me dijo ‘oiga, yo nunca en mi vida había andado en un auto tan lujoso y hoy en día me doy el gusto de andar en un auto de este tipo’», relató.
En términos de funcionamiento, Chinchón aseguró que hasta ahora la experiencia ha sido completamente favorable. «Desventajas (…) no te podría decir todavía (…) no he tenido ningún problema hasta el momento», sostuvo, aunque reconoce que el vehículo aún es nuevo y está en etapa inicial de uso.
Sin embargo, advierte que uno de los principales desafíos para la expansión de este tipo de transporte es la falta de infraestructura de carga en la zona. «Acá no hay una bomba (…) tanto en San Felipe como en Los Andes (…) no hay carga para este tipo de auto eléctrico», indicó, apuntando a una brecha importante en el desarrollo de la electromovilidad local.
Pese a ello, el conductor se muestra optimista respecto al futuro del rubro, señalando que la tendencia apunta claramente hacia este tipo de tecnologías. «Todo va para allá», afirmó, agregando que recomienda el cambio a otros colegas del transporte público. «Se lo recomiendo a ojos cerrados (…) van a generar más ‘lucas’», aseguró.
Finalmente, también abordó uno de los principales temores asociados a este tipo de vehículos: la durabilidad de la batería. «Todo el mundo le tiene miedo a la batería (…) la Volvo te la garantiza por diez años», explicó, agregando que no hay que temer a los cambios tecnológicos. «No le tengan miedo al futuro, porque todo va para allá», concluyó.








