- Tras esperar y desviar sus recorridos para no dejar a usuarios sin locomoción, ha sido reconocido por su empatía y vocación de servicio, priorizando la seguridad y el bienestar de quienes viajan en su máquina.-
Un ejemplo de vocación, empatía y compromiso con la comunidad es el que ha protagonizado el chofer sanfelipeño Francisco Vergara, quien durante más de tres décadas, 34 años aproximadamente, se ha desempeñado como conductor de micro, siempre ligado a la empresa Buses Puma.
Recientemente, su labor ha sido destacada por usuarios en redes sociales, especialmente por su desempeño en el último recorrido de las 21:00 horas desde San Felipe hacia Llay Llay, función que asumió durante aproximadamente dos semanas debido a la rotación habitual de turnos entre conductores.
En ese contexto, Vergara ha adoptado una práctica que ha sido ampliamente valorada por los pasajeros: esperar algunos minutos más antes de iniciar el recorrido, con el fin de no dejar a personas sin transporte, especialmente a quienes llegan en buses provenientes de Santiago o Valparaíso.
«Es relativo, espero alrededor de 8 minutos, 10 minutos, y cuando ya veo que no aparece nadie más, ahí salgo», explicó el conductor, detallando que muchas veces los pasajeros pierden la micro por diferencias mínimas de tiempo.
Esta situación se vuelve aún más compleja considerando que algunos buses interurbanos llegan cerca de las 21:10 horas, lo que deja a sus pasajeros sin alternativas de traslado si no alcanzan la última micro. Frente a esto, Vergara opta por esperar, entendiendo la necesidad de quienes dependen de este servicio para regresar a sus hogares.
Pero su compromiso no se limita solo a la espera. En diversas ocasiones, el conductor ha tomado la decisión de desviarse de su recorrido habitual, que es directo y no contempla paradas en Catemu, para acercar a pasajeros a ese sector, especialmente cuando se trata de estudiantes o trabajadores que no lograron tomar el servicio anterior.
«Yo me demoro un poquito más, porque a veces los estudiantes o trabajadores por cualquier motivo no alcanzan a llegar (…) y no los dejo abajo», comentó, enfatizando su preocupación por quienes dependen de esta última micro.
Sobre estas decisiones, Vergara reconoce que implican asumir una gran responsabilidad, ya que desviarse del recorrido oficial podría traer consecuencias en caso de algún accidente o inconveniente durante el trayecto.
«Uno asume una responsabilidad muy grande al desviarse del camino», señaló, agregando que, pese a ello, su prioridad sigue siendo el bienestar de las personas. «Yo pienso que la seguridad de la gente es más grande y uno puede manejar la responsabilidad siendo lo más prudente posible», sostuvo.
En esa misma línea, el conductor relató que en una de estas situaciones decidió consultar previamente a los pasajeros antes de realizar un desvío hacia Catemu, explicando el motivo y el tiempo adicional que implicaría el trayecto, lo que fue comprendido por quienes viajaban en la máquina.
Otra experiencia que marcó su trayectoria ocurrió el año pasado, cuando una pasajera de entre 68 y 70 años de edad, se descompensó al interior del bus mientras circulaba por las cercanías del Cesfam de Panquehue. Ante la urgencia y la falta de una respuesta rápida, Vergara decidió actuar por su cuenta.
«Yo tomé la decisión y me metí con toda la gente para el Cesfam», relató. Posteriormente, bajó a la mujer en brazos y la trasladó hasta una camilla al interior del recinto de salud. «Yo lo único que podía era asegurarme de que ella quedara en buenas manos», añadió.
Para Francisco Vergara su trabajo no se limita solo a conducir, sino que implica una responsabilidad directa con cada pasajero que sube a su máquina.
«Cuando una persona se sube a una máquina, por lo menos para mí, es responsabilidad de uno (…) cada persona que sube, uno es responsable», afirmó, reflejando una visión profundamente humana de su labor.
Finalmente, el conductor agradeció el reconocimiento recibido en los últimos días, señalando que nunca buscó visibilidad por sus acciones, sino que simplemente actúa en función del bienestar de los pasajeros.
«Lo que hago lo hago por el bienestar de los pasajeros (…) no lo hago por otra cosa», expresó, agregando que espera que exista siempre una buena convivencia entre conductores y usuarios. «Que se sientan seguros al subirse a una máquina», concluyó.







