Dando evidentes signos de evolución en lo futbolístico, pero también falencias evidentes en el aspecto físico, la tarde del viernes último Unión San Felipe derrotó de manera clara por 2 goles a 0 a Deportes Antofagasta.
Al pleito disputado en el Estadio Municipal de San Felipe, los casi 600 espectadores que llegaron al añoso, maltratado y mal cuidado recinto deportivo, asistieron a un cotejo agradable y muy entretenido, ya que desde el pitazo inicial dado por el juez Rodrigo Farías, ambas escuadras, desde sus respectivas propuestas y estrategias, mostraron ganas por arrimarse a las porterías custodiadas por Fernando Hurtado y Leandro Cañete.
Respecto a los dos partidos anteriores (Iquique y Santiago Wanderers), los de Landeros no se vieron tan inconexos entre sus líneas, lo que se tradujo en que pudieron tener más elaboración al poder conectar una mayor cantidad de pases.
La apuesta aconcagüina fue arriesgada, ya que contó con un solo volante de quite (Axel León), quien debió desplegar mucha voluntad para poder correr y disputar cada balón que pasaba por su zona. Fundamental para que esa apuesta funcionara, era que Gonzalo Jara e Ignacio Jara pudieran colaborar con el panquehuino.
Para poder lucir mejor respecto al pasado, vital era que los hombres de ataque se mostraran ganosos y precisos cada vez que la pelota estuviera en sus botines. Ahí estuvo la clave de todo, porque Bairo Riveros mejoró harto, igual cosa que Patricio Muñoz, un delantero que da la sensación que quiere aprovechar su oportunidad por estar en el Ascenso. Pelea cada balón y no tiene temor en entrar en la refriega con los defensas rivales.
Benjamín Aravena, el tercer protagonista en la ofensiva aconcagüina fue definitivamente factor de desequilibrio al ganar de manera continua por su banda, no rehuyendo nunca el uno contra uno, del cual generalmente salía ganador. Con eso, permitió generar mucha tensión en la zaga nortina.
Sin mucha claridad, pero hartas ganas por desnivelar, las dos escuadras se esmeraron por romper un cero a cero que parecía inamovible, hasta que en el 43’ Gonzalo Jara logró abrir la cuenta mediante un lanzamiento penal que el golero antofagastino estuvo a punto de parar.
Con la báscula inclinada hacia su lado y un rival que desde la mitad del primer tiempo tenía un hombre menos por la expulsión de Zacarías Abuhadba, la tarea del Uní Uní se vio más simplificada y controlada. Aravena siguió con su gran actuación, y cada vez que la esférica llegaba a sus botines daba la impresión que clavaría una estocada definitoria, cosa que ocurrió cuando en el 63’ Gonzalo Jara lo habilitó para que el formado en la Universidad de Chile desbordara y simplemente dispusiera la pelota para que Muñoz marcara el 2 a 0 con que concluyó el pleito.
Al momento que el árbitro pitó el final, vinieron las celebraciones en la cancha y las galerías. Los jugadores, algunos literalmente al borde de estar reventados físicamente, festejaban los tres puntos, mientras que los hinchas también agradecían que la historia pudiera empezar a cambiar, y ya se ilusionan en que este año no habrá sufrimiento.








