En un encuentro en el cual una vez más se observaron pocos avances en lo futbolístico, Unión San Felipe debió conformarse con un empate 1 a 1 con San Marcos de Arica. Por cómo se dieron las cosas, la igualdad con los nortinos terminó celebrándose casi como un triunfo en las huestes sanfelipeñas.
Corridas ya cinco jornadas del torneo de Ascenso, se ha hecho evidente que el equipo albirrojo carece de una línea de juego definida, además que ya es algo crónico la poca capacidad física. Otra vez el rival se vio más fuerte en ese ítem, incluso con un hombre menos en el terreno de juego.
Los cerca de 600 espectadores que la tarde del lunes llegaron al Estadio Municipal fueron calmos testigos de un encuentro chato en toda su amplitud, porque los sanfelipeños sin mayores ideas y con rendimientos individuales muy bajos, intentaban ir hacia adelante, mientras que los de Arica sin entrar en pánico se dedicaban a controlar las desordenadas embestidas unionistas.
Cuando todas las señales indicaban que el cero no se movería durante la primera etapa, San Marcos aprovechó un balón detenido para hacer diferencias en el marcador. Nahuel Donadell sirvió un tiro libre cuyo centro muy preciso fue capitalizado por Camilo Melevilú, quien en el 38’, ante la pasividad de los defensores y arquero local, casi rompió la red del arco norte.
La apertura del marcador, por la buena estructura del gol, pareció ser sacada de otro partido, a raíz que ninguno de los protagonistas había hecho méritos suficientes para marcar. En la primera fracción el juego tuvo ritmo, intensidad, pero nada de claridad.
El segundo lapso ofreció más de lo mismo, aunque desde las filas aconcagüinas se intentó generar más proyección en el ataque por la banda izquierda con el ingreso de Diego Bravo en lugar de Pereira. Instantes después se buscó mayor generación con Ignacio Jara, quien entró a colaborar con Gonzalo Jara.
Unión San Felipe, sin mayor fondo futbolístico y físico se fue en busca del empate. San Marcos pudo cerrar el pleito, pero pasó por alto dos buenas ocasiones. En el 61’ a los locales se les abrieron las posibilidades de empatar cuando el defensor Augusto Barrios fue expulsado por el juez Diego Paredes.
Sin mayores oportunidades claras y muy cerca del arco rival, el Uní Uní se metió en un trajín y desorden que terminó por descomponer el ensamblaje nortino, y fue a así que a los 82’, Patricio Muñoz puso un cabezazo que terminó por incrustarse en el arco ariqueño.
Después de esa acción, los de Landeros, por más increíble que parezca, pudieron hacer otro gol y ganar el partido, cosa que en todo caso hubiera significado un premio desproporcionado y un claro espejismo, porque la verdad sea dicha, este Uní Uní aún se ve lejos de ser un conjunto que pueda dar la pelea por cosas importante en el actual torneo. Hay mucho por mejorar todavía, por algo solo ha sumado 5 puntos de 15 posibles.








