Por cómo se dieron las cosas durante el partido, es indudable que el empate a 1 contra Santiago Wanderers puede considerarse casi como un triunfo para Unión San Felipe. En el juego por la fecha 2 del torneo de Ascenso, la escuadra albirroja mostró una escasa evolución respecto al debut, y solo su capacidad de lucha y el empuje que adquirió tras los cambios en el segundo tiempo, impidieron que esta crónica no esté versando de una caída.
El desastroso resultado y marcador ante Deportes Iquique, hacía evidente que el técnico Luis Landeros haría cambios para enfrentar al también aproblemado cuadro caturro. Kevin Serrano, Patricio Muñoz, Benjamín Aravena y el insustituible Axel León, fueron los encargados de intentar cambiar el pálido rostro del Uní Uní.
Los poco más de mil espectadores que se apersonaron la tarde del sábado en el Estadio Municipal, pensaban verían un partido intenso con mucho ritmo, medianamente bien jugado y emotivo. Esas presunciones se cumplieron en la intensidad, ritmo y emotividad; porque en lo que respecta al buen trato del balón, elaboración y profundidad, ambas escuadras aún están muy lejos de dar con esos ítems.
La primera etapa simplemente fue para el olvido. Ver a dos conjuntos enfrascados en una lucha futbolística carente de ideas transformó el juego a ratos en una verdadera ‘pichanga’. Cualquier arresto futbolístico que rompiera esa nefasta dinámica estaba supeditada a acciones individuales, cosa que demás está decir no pasó básicamente porque los hombres llamados a eso (Bairo Riveros, Gonzalo Jara), están en un nivel que los pone muy lejos de convertirlos en héroes.
Con el correr de los minutos y pese a todas sus limitaciones, el equipo porteño empezó a creer que podía ganar el partido. Así de a poco empezó a jugar cerca del arco custodiado por Leandro Cañete, quien en el segundo minuto de adición debió ir a buscar el balón al fondo de su arco tras una serie de desatenciones defensivas, pasando lo peor. La visita se iba al descanso en ventaja gracias al gol de Cristóbal Cáceres.
Desde el banco técnico unionista poco a poco fueron entendiendo que, ante la ausencia de una elaboración o juego construido, había que apelar al plano físico para intentar al menos nivelar el marcador; fueron haciendo cambios que al equipo le dieron definitivamente otro aire y lo pusieron más ágil o liviano, lo que les permitió quitar el balón y hacerse de su control. No de manera fina o pulcra, pero control, al fin y al cabo.
De la mano de su capitán Axel León, y amparándose en un contingente joven, Unión San Felipe fue adelante, y precisamente cuando ya la gente empezaba a hacerse la idea de una nueva derrota, una buena conexión entre Aravena y Pereira, permitió que este último se despachara un centro muy preciso que fue capitalizado por Kevin Serrano, quien de manera muy inteligente le cambió el palo al arquero Olivares, poniendo un 1 a 1 impensado que terminó festejándose como un triunfo.
Lo concreto es que este Uní Uní debe mejorar mucho si quiere competir. Frente a Wanderers quedó muy claro que apostar por los jóvenes puede ser la fórmula.








