En un paisaje que resiste la falta de agua, el pasado 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, la Comunidad Campo Jahuel, parte de la Red Bosquentrama, recibió en el Santuario de la Naturaleza Zaino-Laguna El Copín, la visita de representantes de la Delegación de la Unión Europea en Chile, de la Municipalidad de Santa María y del equipo articulador de Bosquentrama.
El santuario, bajo la administración y cuidado de la Comunidad de Campo Jahuel, protege 6.742 hectáreas de vegetación diversa, que va desde matorral esclerófilo andino, bosque y matorral espinoso, hasta matorral altoandino y estepas que cubren los sectores de mayor altitud.
Desde la entrada se aprecian las inversiones de mejoramiento desarrolladas y cofinanciadas por la comunidad y Bosquentrama. Con una mirada estratégica se modificó la estructura del portón de acceso, construyó una caseta para guardaparques y habilitó un baño, obras que resguardan el ingreso, fortalecen su imagen como administradores y sientan las bases para nuevas acciones de gestión local.
Assunta Testa, representante de la Unión Europea en Chile, señaló que «desde la Unión Europea valoramos poder contribuir a la conservación del Santuario Zaino. Nos complace ver cómo pequeñas obras, junto con un gran trabajo comunitario, fortalecen de manera concreta su protección y la labor de quienes lo resguardan día a día».
Tales inversiones se realizaron en el marco de Bosquentrama, el Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales, una iniciativa ejecutada por la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), en colaboración con el CIEM Aconcagua y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), y cuenta con el financiamiento de la Unión Europea en Chile para su implementación.
El Santuario de la Naturaleza Zaino-Laguna El Copín protege una serie de ecosistemas montañosos altamente frágiles y de gran valor hídrico en el Valle de Aconcagua. Resguarda vegas, vertientes, esteros y la propia Laguna El Copín, ubicada a 2.500 metros sobre el nivel del mar. Estos cuerpos de agua resultan críticos para el territorio, ya que de ellos depende directamente el abastecimiento hídrico de las comunidades locales y la subsistencia de la biodiversidad.
Guillermo Ibaceta Silva, presidente de la Comunidad Campo Jahuel, indicó que «arrastramos una escasez hídrica tremenda que ha afectado el regadío. Gracias a los acumuladores de agua que se hicieron con el Estado y la comunidad, hemos podido salvar nuestros árboles y producir aceitunas. Queremos seguir luchando, tener guardaparques, fomentar el turismo y mantener a la juventud involucrada en el cuidado de la comunidad», dijo.
El presidente destacó además que «nos parece muy bien recibir este apoyo internacional por intermedio de Bosquentrama, todo lo que se está haciendo es para conservar el santuario y la comunidad. Nuestro desafío es seguir adelante, protegiendo la flora y la fauna».
Jorge Razetto, representante de CIEM Aconcagua, estableció que «en estos tres años de ejecución de Bosquentrama, la comunidad ha avanzado muchísimo en asumir la gestión y la responsabilidad del Santuario. El impulso de esta caseta y los baños es un aporte incremental muy grande que vislumbra los próximos pasos: un control de acceso cotidiano y visitas guiadas planificadas con anticipación».
Desde el vecino Santuario Serranía El Ciprés, el presidente de la Comunidad Agrícola Serranía El Asiento, José López, expresó: «Es un honor presenciar los trabajos que hicieron aquí, igual que los que se implementaron en nuestra comunidad, y contar con la presencia de Assunta y el resto del equipo. Los santuarios son el futuro para mantener la vegetación, porque la gente por sí sola no cuida. Como el perímetro es extenso, controlar estas situaciones es un reto urgente de cara al futuro», aseguró.
Desafíos como los descritos demandan la participación de Estado. «Como dirigentes de este territorio y como educadora, esperamos que las políticas públicas reconozcan y respalden de manera efectiva el rol fundamental que cumplen las comunidades locales y las escuelas rurales en la conservación ambiental; es necesario contar con un Estado descentralizado que entregue herramientas, recursos y apoyo permanente a quienes habitamos, cuidamos y educamos en estos territorios día a día», opinó Pamela Silva, secretaria del Directorio de la Comunidad de Campo de Jahuel.
También, precisó que «en la nueva institucionalidad ambiental, esperamos que los procesos de homologación de los santuarios incorporen la voz, la experiencia y el conocimiento de las comunidades que han trabajado históricamente en su protección».
Desde el Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales -Bosquentrama- Pablo Parra Soto, director de Bosquentrama y representante AIFBN, puso el acento en visibilizar la incansable labor de las comunidades. «Nos parece importante visibilizar el tremendo trabajo que realizan la Comunidad Agrícola Serranía El Asiento y la Comunidad Campo Jahuel en la conservación de uno de los ecosistemas más amenazados de Chile: el bosque esclerófilo», resaltó.
El balance de la jornada lo trazó Guillermo Villalón, administrador de la Municipalidad de Santa María, quien puso en valor que la cooperación internacional se traduzca en hechos palpables aludiendo a las inversiones realizadas. Estableció: «Son pasos que fortalecen la gobernanza local y aseguran que el santuario siga siendo fuente de agua, biodiversidad e identidad para las próximas generaciones. A la Comunidad de Campo Jahuel, a Bosquentrama y a quienes nos acompañaron: gracias por recordarnos que cuidar Santa María es también una tarea que se hace con manos, con historia y con corazón», concluyó.





