- La justicia falló la demanda por falta de servicio presentada por la familia Araya Bianchi y estableció indemnizaciones por daño moral para los padres, hermanos y abuelos de León, niño que nació en 2019 y que, según relató su madre, quedó con graves secuelas de salud tras su nacimiento y falleció a los 5 años y 3 meses. La familia busca ahora continuar el proceso ante la Corte Suprema.-
Después de siete años de una extensa batalla judicial, la familia Araya Bianchi, de la comuna de Llay Llay, obtuvo un fallo favorable en la demanda presentada contra el Servicio de Salud Aconcagua (SSA), luego que el Tribunal de San Felipe acogiera la acción de indemnización de perjuicios por falta de servicio.
La resolución, dictada en San Felipe el pasado 20 de agosto de 2026, establece el pago de indemnizaciones por concepto de daño moral a los familiares demandantes.
La sentencia señala que los antecedentes de prueba incorporados al proceso fueron suficientes para acreditar y cuantificar el daño sufrido por los actores y, posteriormente, declara que ‘ha lugar a la demanda de indemnización de perjuicios por falta de servicio’ deducida contra el Servicio de Salud Aconcagua.
Sin embargo, para la familia el proceso aún no termina. Camila Bianchi explicó que uno de los puntos que buscan seguir discutiendo judicialmente es que la resolución no contempla una indemnización para León como víctima directa, situación que pretenden llevar a una nueva instancia.
EMBARAZO DE ALTO RIESGO
La historia que llevó a la familia a los tribunales se remonta a 2019, cuando Camila cursaba un embarazo de alto riesgo debido a una diabetes mellitus tipo 2. Según relató, durante la gestación fue sometida a controles frecuentes y exámenes periódicos. León presentaba un tamaño mayor al esperado para su edad gestacional, pero las ecografías realizadas durante el embarazo no habrían evidenciado problemas en su desarrollo.
«Siempre fue un embarazo de alto riesgo por el tema de la diabetes, siempre controlada con exámenes semanales», relató Camila durante la conversación con Diario El Trabajo.
La madre recuerda especialmente una ecografía Doppler realizada durante el quinto mes de embarazo, en la que, según su relato, le señalaron que León se encontraba en buenas condiciones. «Me dijeron que estaba sanito, que era muy grande, que tenía harto espacio donde darse vuelta. Nunca le vieron ningún problema, nada, estaba sano», recordó.
De acuerdo con Camila, la situación cambió cuando alcanzó las 34 semanas de gestación. Hasta ese momento, aseguró que los controles y monitoreos habían mostrado que León se movía normalmente. Sin embargo, durante un monitoreo realizado en el Hospital San Francisco de Llay Llay, el personal habría detectado que ya no existían movimientos fetales.
Ante la situación, Camila fue trasladada hasta el Hospital San Camilo de San Felipe. Según recordó, llegó durante la tarde del 13 de febrero y permaneció varias horas esperando una nueva evaluación. «Yo había llegado como a las 7 de la tarde. El monitoreo seguía marcando plano, seguía sin movimiento fetal», señaló.
La madre sostuvo que durante ese periodo continuó solicitando que se evaluara el estado de su hijo, debido a la ausencia de movimientos y a la falta de monitoreos.
De acuerdo con el relato de Camila, durante la mañana del 14 de febrero pidió que le realizaran nuevamente una evaluación para conocer las condiciones en las que se encontraba León.
Según explicó, inicialmente su solicitud no habría sido acogida y posteriormente se realizó una ecografía Doppler. «Yo les dije que yo no estaba descompensada, que yo iba porque León no tenía movimiento fetal», recordó.
Finalmente, alrededor de las 11:30 horas fue trasladada para realizarse el examen. Camila relató que, al ingresar a la sala y comenzar la evaluación, el personal médico habría advertido la gravedad de la situación. «Y de ahí todos empezaron a correr», contó.
La madre precisó que en ese momento observó en la pantalla que los latidos de su hijo habían disminuido considerablemente. «Cuando yo veo la pantalla estaban los latidos en 66», relató.
La situación derivó en una cesárea de urgencia. León nació y debió ser sometido a maniobras de reanimación. Según Camila, el recién nacido permaneció aproximadamente cuatro meses en Neonatología, periodo durante el cual presentó diversas complicaciones.
La madre señaló que, después de su nacimiento León quedó con graves secuelas neurológicas y físicas, entre ellas parálisis cerebral grado 5, epilepsia refractaria e insuficiencia pulmonar. También presentó problemas auditivos y visuales.
Posteriormente, la familia debió adaptar su vivienda para poder recibirlo. Camila estableció que tuvo que aprender a realizar distintos procedimientos para atender las necesidades de su hijo, quien regresó a casa con requerimientos médicos permanentes. «Tuve que aprender a administrarle, porque venía con una sonda nasogástrica; aprender a instalar sonda nasogástrica, a pasarle la leche, los remedios, a dosificar», explicó, agregando que León también era dependiente de oxígeno durante las 24 horas, por lo que su cuidado requería una atención permanente.
Durante sus primeros años de vida, el niño pasó por distintos controles y tratamientos, tanto en establecimientos públicos como mediante atención particular. Asimismo, fue atendido por especialistas y recibió atención en Teletón durante cinco años, además de ser derivado a centros de mayor complejidad.
Camila recordó esos años como un periodo de constante preocupación para la familia, debido a la delicada condición de salud de su hijo. «León siempre pasaba en UPC en Viña del Mar y en la UCI en el San Camilo. En momentos se encontraba estable, pero su condición era bien crítica a veces», relató.
Pese a las dificultades, aseguró que la familia hizo todo lo posible por entregarle una buena calidad de vida. «Pero amor a él nunca le faltó», afirmó.
LA FAMILIA BUSCÓ JUSTICIA DESDE 2019
Camila aseguró que desde los primeros momentos posteriores al nacimiento de León consideró que lo ocurrido podía corresponder a una negligencia médica y que decidió iniciar acciones legales aproximadamente dos meses después. «Yo siempre, en el minuto uno, supe que era una negligencia médica», manifestó. La familia comenzó así un proceso judicial que se extendió durante aproximadamente siete años.
Durante ese periodo, Camila también relató haber vivido momentos de tensión con funcionarios de establecimientos de salud, especialmente durante los primeros años de vida de León. Incluso, mencionó un episodio ocurrido durante la pandemia, cuando ella y su esposo acudieron al Hospital San Camilo a retirar medicamentos e insumos para el cuidado de su hijo.
Según su relato, en aquella oportunidad se produjo un altercado con funcionarios del recinto que posteriormente derivó en otra investigación.
No obstante, la madre sostuvo que la situación más difícil fue tener que continuar enfrentando el sistema de salud mientras cuidaba a un hijo con una condición médica de extrema complejidad. «Los dos primeros años del León fueron terrible; o sea, el hostigamiento que nosotros teníamos del hospital era terrible», aseguró.
León permaneció con su familia durante poco más de cinco años. Durante ese periodo, Camila contó que su condición de salud se mantuvo delicada y que fueron apareciendo nuevas complicaciones que dificultaban la posibilidad de realizar determinados tratamientos. Entre ellas, menciona problemas de reflujo y cálculos renales.
La familia incluso recurrió a especialistas particulares para intentar encontrar alternativas para mejorar su condición. «Buscamos mucha ayuda, golpeamos muchas puertas durante estos cinco años y tres meses que el León estuvo vivo», recordó.
Con el paso del tiempo, los médicos también les explicaron que las posibilidades de intervención eran cada vez más limitadas debido a su estado general de salud.
Camila recordó que una neuróloga especialista en epilepsia les indicó morfina para controlar los dolores de su hijo. «Siempre nos decían que lo teníamos que cuidar, que le diéramos amor; ya sabía que con la morfina era el último paso y no había nada más», relató.
El 22 de mayo de 2024, según el relato de su madre, León sufrió una grave descompensación mientras se encontraba en su hogar. Camila explicó que el niño comenzó a presentar dificultades respiratorias y que, ante la emergencia, solicitó ayuda. «Lo logré estabilizar con 1 L de oxígeno y nos fuimos a San Felipe», relató.
Posteriormente, al encontrarse nuevamente en estado crítico, llamó a los servicios de emergencia. Según relató, finalmente una ambulancia lo asistió en el peaje de la Autopista Los Andes, donde los funcionarios le explicaron la gravedad de su estado. «Me dicen que el León está partiendo, que tiene sus pulmones colapsados», recordó.
Camila señaló que solicitó que su hijo fuera trasladado al hospital, pero que, dada la gravedad de su condición, se le recomendó regresar con él a su domicilio. «Me dijo que la mejor opción era traérmelo a la casa y que falleciera en la casa junto a nosotros», relató.
León regresó a su hogar, donde recibió la atención del equipo de dependencia severa y permaneció acompañado por sus familiares. Dos días después, el 24 de mayo, a la 1:30 de la madrugada, falleció. Tenía 5 años y 3 meses.
UN FALLO QUE RECONOCE LA FALTA DE SERVICIO
Años después de iniciado el proceso judicial, la familia recibió la sentencia que acogió su demanda contra el Servicio de Salud Aconcagua.
El fallo señala que los antecedentes aportados permitieron acreditar el daño sufrido por los demandantes y establece indemnizaciones por concepto de daño moral para los familiares.
Para Camila, sin embargo, existe un aspecto pendiente. Según explicó, cuando se presentó la demanda, la acción buscaba también el reconocimiento de los perjuicios sufridos por León durante su vida, pero la sentencia no contempla una indemnización para él como víctima directa. Por ello, la familia busca continuar con el proceso judicial. «Ahora nos vamos a la Corte Suprema», señaló Camila durante la entrevista.
Para la madre, la sentencia representa el resultado de un proceso que comenzó cuando León todavía estaba internado y que se extendió durante prácticamente toda su vida.
La madre reconoció que hablar nuevamente de lo ocurrido resulta doloroso, pero aseguró que durante años decidió guardar silencio. «Estuve callada muchos años, siete años donde yo no hice ni un comentario, nada, todo fue en silencio», expresó.
Ahora, dijo, quiere que la historia de su hijo sea conocida y que el proceso sirva también para que otras familias se atrevan a buscar respuestas cuando consideran que han recibido una atención deficiente. «Y ya es hora de que mi hijo también tenga descanso, que la vida del León, con lo que él pasó; se tenía que hacer justicia de una u otra forma», sostuvo.
Su principal expectativa, agregó, es que existan cambios en la atención de salud y que otras familias no tengan que atravesar una experiencia similar.
«Yo lo único que quiero es que la gente con casos similares siga los procesos por si hubo una falta de servicio; y que la atención sea un poquito mejor, que luchen por lo que pasan», afirmó
Finalmente, para la familia Araya Bianchi el fallo representa un reconocimiento judicial después de siete años de espera, pero también el inicio de una nueva etapa del proceso, mientras buscan que la justicia se pronuncie sobre los aspectos que, según sostienen, todavía permanecen pendientes en el caso de León.






