En estado de vigilancia se encuentran los dirigentes de la Villa Departamental de nuestra comuna, encabezados por su presidenta Sandra Henríquez, ante el inminente desalojo de la Toma de San Felipe. El principal temor del vecindario es que parte de los ocupantes trasladados intenten usurpar los departamentos del conjunto habitacional.
A la par con estas labores de fiscalización comunitaria, la junta de vecinos continúa ejecutando proyectos en beneficio de sus vecinos, destacando la reciente instalación de tres plazas de juegos infantiles en sectores que antes permanecían eriazos.
«Tenemos una población de casi 500 niños, no teníamos juegos y ahora pusimos tres en partes diferentes. Y ahora vamos por los de adultos mayores y también para nosotros, los jóvenes; su gimnasia, su barra, y recuperando todos los espacios que la gente se ha tomado», señaló la presidenta vecinal.
La estrategia de la directiva busca ocupar los terrenos disponibles con infraestructura comunitaria para evitar tomas. «El riesgo de que intenten tomarse los departamentos es alto; por eso estamos al pie del cañón vigilando todo en conjunto con la Municipalidad de San Felipe», indicó.
Respecto del operativo en el asentamiento informal, Henríquez precisó que mantienen cuadrillas de vecinos organizados en los puntos clave de acceso «para que no se los tomen. Imagínate tú toda la gente que se va a venir de allá, tenemos tres partes donde nos va a tener Carabineros, que es la entrada de los nuevos, Diego de Almagro, y la otra salida que es de la Toma, que es por donde vivimos nosotros, los últimos ‘depas’. Así es que ahí nosotros reforzamos el tejemaneje de la vigilancia», indicó.
Asimismo, la dirigente denunció el grave colapso en el servicio de aseo y la acumulación de desperdicios que afecta al sector debido al sobrepoblamiento. A modo de ejemplo, sostuvo que durante el feriado de Fiestas Patrias el camión recolector circuló únicamente el miércoles y reanudó sus labores el lunes siguiente.
«imagínate tú como teníamos la basura; los contenedores ya no dan más. Ahí con Franco nos dimos cuenta que estamos sobrepasados, porque hay mucha basura, entonces ahí cachamos altiro que estamos sobrepoblados», relató.
Pese a que la comunidad solicitó un aumento en la frecuencia de los camiones recolectores, el municipio respondió con la entrega de cuatro contenedores adicionales y el despacho semanal, cada lunes, de un contenedor de gran capacidad para el retiro de colchones y enseres voluminosos.
«Yo salgo con un megáfono diciéndole a la gente que tiene que salir a botar las cosas duras ahí y lo más blando botarlo en el tarro de la basura. Así es que ahí estamos, pero cuesta mucho, porque los extranjeros son muy ‘duros’, no entienden, hay que decirles, reforzarles, reforzarles», sostuvo.
En esa línea, agregó que «yo pienso que el 60% es extranjero y 40% chilenos. Así de simple, esa es la situación de la Departamental de hoy en día», asegurando, además que en cuanto a la convivencia «se hacen los ‘locos’, tú le dices algo de la basura se hacen los locos, tú te das la vuelta y te tiran la basura. Esas son las cosas por las que tenemos problemas, pero estamos luchando para eso, porque queríamos hablar sobre una multa por ejemplo, crearlas, comprar un contenedor y a la gente que bote… por ejemplo cuando no es día lunes y boten sus colchones, se les va hacer una multa».
Al ser consultada sobre si perciben a la Villa Departamental como ‘el patio trasero’ de San Felipe, Henríquez admitió que esa sensación ha estado presente, aunque destacó avances en materia de seguridad: «Podría decir que sí, al menos; mira, tenemos que ver algo que de zona roja que estábamos, ya estamos pasando a zona verde. ¿En qué sentido estamos bien? Que ya tenemos menos gente que hace bulla», indicó Henríquez.
Finalmente, la presidenta de la villa reflexionó sobre el desgaste personal que implica la labor social. «Le pido paciencia a mi familia, son mis hijos que no quieren que siga más en esto, pero yo tengo mi obligación con mi villa. Es mi vida y la voy a sacar adelante con Franco, eso para mí es perseverancia», culminó.



