Un punto muy valioso, que al final de la temporada puede adquirir mucha relevancia, fue la ganancia de Unión San Felipe en el duelo del sábado último ante Deportes Magallanes.
El sensible momento competitivo por el que atraviesa el conjunto sanfelipeño, en el cual las ideas son escasas, por no decir nulas -sumado a lo encumbrado de su oponente-, no dejaban mayor espacio como para intentar exquisiteces o apelar a un juego más estético, porque frente a la ‘academia’ lo importante era no perder.
La victoria de Rangers sobre Deportes Temuco provocó un verdadero remesón en la parte baja de la tabla, y en la interna sanfelipeña entienden plenamente que desde ahora hay que aferrarse a lo que mejor saben hacer para salvar la categoría. Eso no es otra cosa que apostar por enredar al oponente y mediante transiciones rápidas intentar provocar daños, algo que el sábado estuvo a punto de ocurrir de no ser porque las ocasiones de los aconcagüinos se estrellaron en los postes o fueron contenidas por el arquero Juan Pablo Zozaya.
De la mano de un juego nada vistoso y a ratos antiestético, los aconcagüinos cumplieron a la perfección con la tarea de trabar el sistema de elaboración de Magallanes. Fundamental para que eso fuese posible, fue la labor de los volantes Luis García, Gonzalo Jara y Bryan González, quienes contaron con el incansable apoyo de Mariano Galleguillos y Patricio Muñoz, hombres de vocación de ataque pero que fueron al sacrificio en pos de ayudar para evitar que los carabeleros hicieran lo que mejor saben hacer: darle buen trato al balón.
Benjamín Aravena con su acostumbrada velocidad, fue el único que quedó con rol de ser el ‘punta de lanza’ sanfelipeño, función que cumplió pero que le alcanzó para brillar básicamente por la disposición ultra defensiva del Uní Uní. Pocas veces el extremo tuvo compañía como para encontrar líneas de pase óptimas o abiertas como para filtrar la zaga magallánica.
Dentro de los puntos rescatables del duelo sabatino, fue el buen funcionamiento defensivo albirrojo. En la práctica, Magallanes no hizo sufrir a Leandro Cañete, quien estuvo muy bien resguardado por Cristián Suárez, Valentín Perales (un baluarte) y los laterales Diego Bravo y Martín Ramírez.
Fue en la segunda etapa donde el partido se abrió y adquirió mayores tintes de interés. Magallanes tuvo lo suyo, pero como ya se ha hecho costumbre esta temporada, Cañete respondió de gran forma, mientras que al frente el Uní Uní casi rompió el cero con un palo de Aravena y otro salido de una ‘chilena’ de Agustín Fontana casi en el final del encuentro.
Es verdad, fue un partido muy discreto en lo que respecta al espectáculo, pero a estas alturas a San Felipe lo único que le importa es sumar para poder evitar el descenso. El íntimo anhelo de poder ser parte de una postemporada es solo fruto del espíritu deportivo del plantel, pero que carece totalmente de una realidad futbolística. Solo basta tener como antecedente que en lo que va de segunda rueda, el equipo tiene apenas un 25% de rendimiento, al cosechar 6 puntos de 24 posibles, fruto de cuatro caídas (Wanderers, Antofagasta, Curicó, Cobreloa), tres empates (Recoleta, Santa Cruz, Magallanes) y el solitario triunfo sobre San Marcos. Con esos números es imposible pensar en cosas grandes.
Con este empate, el conjunto adiestrado por el histriónico Juan José Luvera llegó a 22 puntos, posicionándose por sobre Curicó, Santa Cruz y Rangers, los cuales tienen respectivamente 21, 18 y 15 positivos.






