Janet López Fernández, de 60 años de edad, es una comerciante ambulante muy conocida en nuestra comuna, quien por años ha vendido sus tablillas en el centro, específicamente afuera de la Catedral de San Felipe. La semana pasada fue detenida por personal municipal y Carabineros y, según su testimonio, fue tratada «peor que a una delincuente», porque la llevaron esposada.
Es por esto, y para trabajar tranquila, que a través de nuestro medio pide a las autoridades le otorguen los permisos correspondientes y poder vender sin temor a que le quiten sus productos o recibir multas por ejercer el comercio ambulante sin patente municipal o resolución sanitaria.
El motivo de su detención, según explicó, es el no pago de partes que derivaron en una orden de detención vigente. Tras no pagar sus multas fue nuevamente sorprendida vendiendo sus productos, por lo cual fue aprehendida y tuvo que pasar unas horas en el Centro de Cumplimiento Penitenciario (CCP) de Los Andes: «El juez me dio la libertad para yo poder juntar la platita y pagar esos partes que tengo», explicó.
La comerciante comentó estar agradecida del trato que recibió en el penal, pero espera no volver a repetir la situación. «Había mucha gente de acá de San Felipe y todos me conocían. Una me daba pan, otra bebida, tecito; ‘esté tranquila, ya se va a ir para la casa’, y yo con los nervios estando adentro de la cárcel con las mujeres. Yo decía, ‘¿por qué me tiraron para acá?’, si yo no ando haciendo ninguna cosa mala. Como le digo, de las 2 hasta las 5 (de la tarde), me tuvieron detenida», detalló López.
Es por esa experiencia vivida hace algunos días, que Janet espera más que nunca regularizar su situación y obtener los permisos correspondientes para ejercer su labor. «He golpeado (puertas) muchas veces. He hablado con Ronald Olivares, con Lillo, varias personas para ver y no he tenido jamás respuestas», aseguró.
Explicó que vende sus productos por que debe pagar arriendo y tiene una nieta que cuida, operando desde lunes a sábado. Por lo mismo reiteró también que ha buscado alguna solución para pagar sus multas de a poco. «Yo llevo años, años, tengo una nieta de 15 años, imagínese… con ella en el coche de guaguita y yo acá en la esquina siempre, siempre, siempre. Nunca he dado problemas, nada, y ahora como que todo se me vino encima», lamentó, agregando que no le han dado ninguna facilidad para poder cancelar los partes.
El costo de esas infracciones superaría los 100 mil pesos, lo que es evidentemente antieconómico para ella que solo trabaja vendiendo tablillas. Y es que, con el dinero de sus ventas ella alcanza a para pagar arriendo, luz y agua. «Como le digo, tengo una nieta en primero medio, la mejor handbolista de San Felipe. Entonces, tengo que estar ahí presente con todo lo que es económico», precisó.
Finalmente, envió un mensaje a las autoridades para conseguir uno de los permisos que necesita: «Porque yo no le hago daño a nadie, no ocupo espacio debido a que es un coche de guagua chiquito que tengo, entonces, ¿qué daño le puedo hacer a todo el comercio? También vendo lo que nadie vende, las tablillas son las más antiguas. Eso le pido a ella (alcaldesa), que me dé un permiso para poder seguir adelante.
«También tengo que operarme de una cadera. No lo he hecho por lo mismo, porque tengo que estar en el hospital y para eso significa costos. Tampoco he podido hacerlo, así es que eso le pido a ella… por favor, que me ayude», concluyó.





