María Elena Pérez Hernández es una vecina de 60 años de edad, casada con Claudio Hugo Cuevas Contreras de 77 años de edad. Este último, se encuentra postrado producto de la amputación de su pie izquierdo a causa de la diabetes. Es por esta difícil situación, que María Elena está pidiendo públicamente que alguien le ayude a conseguir una silla de ruedas eléctrica, sin importar si tiene o no la batería.
Ella es una más de las tantas cuidadoras que hay en nuestra comuna de San Felipe, pero en algún momento fue al revés. Pérez fue operada de sus rodillas en su momento y fue su marido quien la llevaba a terapia desde la Población ‘La Corvi’ hasta el Cesfam San Felipe El Real, precisamente en sillas de ruedas.
«Me la consiguió (la silla de ruedas) don Luis Rivero (Char Noticias) y yo siempre les doy las gracias, y ahora se dieron vuelta los papeles, porque a mi esposo le amputaron uno de sus piecitos y tengo que andar pa’ arriba y pa’ abajo (sic) y lo que necesito; ojo, que no estoy pidiendo una silla de ruedas nueva. Si alguien tuviera una silla de ruedas eléctrica, no importa que no tenga la batería, hago una rifa y la compro, pero como hay un dicho, ‘hoy por mí mañana por ti’», comentó.
María Elena Pérez aclaró que ella le tienen estrictamente prohibido hacer fuerza con su esposo, recomendación de su doctora que la sigue tratando por intervenciones a las rodillas, situación que aún la mantiene con diagnostico delicado.
Según relató la vecina en diálogo con Diario El Trabajo, el día a día de su marido es muy aburrido en cama y «yo lo tengo que bañar, lavar, vestirlo, darle su almuerzo… todo. Yo no tengo vida, en lo único que me entretengo es haciendo Tik Tok. Sé que ha habido gente que ha dicho ‘pero ella se ve bien’, sí, yo me veo bien porque también debo darme alegría, no todo puede ser tristeza, porque yo no puedo mostrarla; no sé qué gente va hablar por detrás», estableció.
Una historia no muy distinta de las cuidadoras y cuidadores repartidos en nuestra comuna y el país en general. En este caso, acciones cotidianas como salir a comer «no puedo hacerlo, tampoco salir a bailar, porque está mi esposo primero después lo demás. Entonces, por eso yo digo… algún empresario o alguien; yo no pido (para siempre) una silla de ruedas, yo me comprometo que en el momento que mi esposo la desocupe yo la devuelvo para que otra persona la ocupe», aseguró la vecina.
María y Claudio actualmente viven de sus pensiones, las cuales unidas no alcanzan el sueldo mínimo y de ahí deben pagar las cuentas básicas, cable, teléfono, el arriendo de 250 mil pesos. «Dígame usted, ¿con cuánto quedo? A mí nadie me ha dicho ‘tome, aquí tiene una cajita de mercadería’; un día en Dideco me dieron una, que se lo agradezco, pero no se puede ir todos los meses. A don Luis Rivero tengo que agradecerle que cuando anda por ahí me pasa a dejar una cajita de verdura, eso se lo agradezco, porque a veces no hay plata para comprar».
A propósito de este mismo reconocimiento, conversamos con Luis Rivero, quien efectivamente dijo que a veces la ha sorprendido con «mercadería, verduritas, siempre he hecho notas, y quiero decir algo que me duele en el alma. Yo apoyé a un concejal que tiene una discapacidad y pensé que cada video que hacía, iba a estar con estas personas que realmente necesitan; le conseguí sillas de ruedas.
«Esta señora es una verdadera luchadora, antes que la operaran de sus piernas la llevaba su marido y ahora le amputaron un pie a su marido… se dan vuelta los roles. Me da tristeza, porque los he visto pasar momentos difíciles, duros, y ahora está pidiendo una sillita eléctrica, que realmente se lo merecen. Yo creo que si alguien se merece algo así, es la señora María, para poder darle una mejor calidad de vida en estos momentos a su esposo. Eso es lo que puede decir», contó.
El teléfono de María Elena Pérez es el +56 9 6615 5536.







