Una caída que estaba dentro de los pronósticos previos -pero por la forma en que se dio, terminó siendo muy dolorosa- sufrió ayer Unión San Felipe a manos de Deportes Copiapó, cuadro que en el general del encuentro no fue más que el Uní Uní, pero que sí supo aprovechar sus momentos para encajar un 2 a 1 que a los dirigidos de Estaban Carvajal les costará digerir.
Las cosas empezaron bien para los sanfelipeños, ya que a los 5’ del primer tiempo abrieron el marcador con un gol de cabeza del defensor central Byron Guajardo, instalando con ello la ilusión que en el inicio mismo de la era del técnico interino, habría una alegría grande.
Unión San Felipe mostró mucho orden durante largos pasajes del primer lapso, y solo sufrió cuando ese orden fue roto, pagando muy caro las desatenciones, porque cuando se iba la primera fracción, los de la Región de Atacama llegaron al empate justo en el minuto 44 con el tanto de Manuel López.
La conquista de los anfitriones se sintió como un verdadero mazazo en las huestes aconcagüinas, tanto que en el quinto minuto de alargue sufrieron la estocada definitiva tras un lanzamiento penal ejecutado por Agustín Ortíz.
Está muy claro que ninguna derrota es buena, sin embargo, ayer quedó en evidencia que los sanfelipeños mejoraron ostensiblemente al mostrar un juego más pulcro, sin tanto pelotazo, además que los jugadores mostraron una actitud distinta al verse ganosos y con vergüenza deportiva, por lo que, si llegan a sostener todo esto, el futuro podría ser mejor.






