Más de 100 organizaciones ambientales luchan por derogar la ley de riego

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Es perjudicial para la agricultura campesina:

Paula Rodríguez es integrante de ‘Catemu en Movimiento’, agrupación ambientalista que en estos momentos, junto a un centenar de otras organizaciones en todo el país, están luchando para derogar y crear una nueva ley de riego porque la actual, que fue prorrogada un año más por el ex presidente Sebastián Piñera, perjudicaría al pequeño agricultor, a la agricultura campesina y beneficiaría a las grandes empresas agroindustriales que, según dicen, entre otras cosas usan muchos productos agrícolas tóxicos que perjudican el medio ambiente.

Para ello nos cuenta que están realizando un trabajo de articulación entre muchas organizaciones, territorios de diferentes regiones del país.

Reconoce que este es un tema que «afecta transversalmente a todo el campo de Chile, no a una región solamente, desafortunadamente esta ley de riego ha causado estragos para todos nosotros», dice.

REFRESCA LA MEMORIA

Rodríguez aprovecha para hacer un poco de historia, indicando que esta Ley de Riego fue promulgada en el año 1985 «con el fin de promover las inversiones en sistemas de riego y drenaje, entonces el Estado comenzó a entregar subsidios a los agricultores para obra de infraestructura de riego, hasta ahí todo bien. El problema que a lo largo desde el ´85 hasta ahora ya han pasado casi 40 años y se han transferido muchísimos fondos desde el Estado a grandes empresas agroexportadoras. Estos subsidios han ido a parar al financiamiento de gigantes proyectos de agroindustria exportadora que no es lo mismo que la agricultura campesina, que nos provee de alimentos a nuestras casas, entonces se han financiado obras gigantescas de riego para empresas que exportan frutas, vinos, y que generan a lo mejor aumento en el PIB, pero no generan un progreso equitativo en los campos sino que todo lo contrario, va generando que los campesinos más pequeños se vayan quedando sin agua, sin acceso, sin recursos y el porcentaje de subsidios que se ha destinado a esta agricultura pequeña es muy mínimo comparado con lo que se ha destinado a la gran agroindustria exportadora», dice.

Cuenta que esta ley de riego expiró el año pasado y durante todo el año se dio un intenso debate en la cámara de diputados, en el senado, en los territorios: «Nosotros fuimos muchas veces a hablar con las autoridades para pedirles un cambio de enfoque en esta ley, que se derogue definitivamente porque Piñera antes de irse la renovó por un año más usando un resquicio a través de la ley de presupuesto público, y la dejó vigente por un año más hasta diciembre de 2022. Nosotros lo que proponemos es que se plantee una nueva ley de riego que realmente fomente al pequeño agricultor, a la agricultura familiar campesina, que se fomente que nuestros campos produzcan hortalizas, legumbres, verduras para nuestras mesas; que se cuide el ciclo del agua, el medio ambiente, se fomente la ecoagricultura, un sistema admirable que tiende a trabajar en favor de la naturaleza y no en contra de ella.

¿Cómo les ha ido con eso?

– Hicimos llegar esta declaración a la nueva ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, y ahora estamos tratando de hacérsela llegar a los ministros de Agricultura, de Energía, de todas las autoridades nuevas que se supone que vienen con un nuevo enfoque, una mirada mucho más tendiente a proteger nuestros recursos, bienes naturales comunes y los ciclos de la naturaleza, entonces esperamos que haya un cambio por lo menos que en la cámara, el senado, esta nueva comisión hídrica que preside la senadora Allende, que el año pasado fue bien atenta a escucharnos y recibirnos en sus reuniones, y ha instalado por lo menos una duda en el sector acerca de si renovar o no tal cual la ley así como venía. Por lo menos tenemos hartas esperanzas que la visión está cambiando.

Enfatiza que esta agroindustria exportadora es sumamente contaminante porque usa muchos agrotóxicos; «produce una huella de carbono gigantesca y no aporta a la salud de las cuencas y a la vida del campo, sino que todo lo contrario… destruye, provoca más sequía, entuba los canales, los esteros, hace que las grandes extensiones de terreno que teníamos con bosque nativo, se hayan transformado en grandes plantaciones de monocultivo, con todas las implicancias que eso tiene para los ecosistemas y comunidades aledañas», señala.

Los integrantes de ‘Catemu en Movimiento’. (Foto archivo)
Los integrantes de ‘Catemu en Movimiento’. (Foto archivo)