En video se registra inicio de los brutales ataques:

Una guerra campal es la que se viene desarrollando de manera episódica desde hace meses entre dos familias aconcagüinas, una de San Esteban y otra de Calle Larga. En un principio cuando una de las partes nos solicitó publicar este problema, se nos dijo que se trataba de una joven de 24 años de edad que es lesbiana, y que aparentemente había sido agredida a martillazos por la simple razón de que su orientación sexual es hacia las mujeres, situación que nos preocupó ya que los crímenes de odio son inaceptables en cualquier sociedad moderna.

MESES EN GUERRA

Esta es la versión que nos entregó la joven Azucena Gómez Gallardo, de 24 años de edad y vecina de San Esteban, quien valientemente relató en Exclusiva a Diario El Trabajo pormenores de la paliza que recibió: «Soy una mujer lesbiana. Como todo ser humano, creo que tengo el derecho a buscar mi felicidad y creo que me lo merezco. Desde hace años atrás ya empecé a sentir atracción hacia las mujeres, traté como disimularlo teniendo pololos hombres, y en realidad me di cuenta que mis preferencias son las mujeres; empecé a probar y en eso le conté a mi madre, ella me apoyó, le conté a mi papá también, contarle a él me costaba más y también me apoyó, toda mi familia me apoya y gracias a ese apoyo me animé a ‘salir del closet’ hace cinco años», comenta Azucena.

¿Cómo ocurrió la agresión que tú denuncias?

– Fui agredida por parte de Sebastián Cisternas, quien me propinó los golpes. Yo trabajo en un negocio en Calle Larga, él vive al lado del negocio en el sector Los Girasoles. Este sujeto amenazó a mi madre, ella tiene cáncer, al reclamar yo por sus amenazas a mamá, empezó así una discusión entre él y yo. Entre sus palabras él me pregunta si yo lo estaba encarando ‘porque yo soy un marimacho’, también frases y amenazas como que él me iba a enseñar lo que es un hombre, que yo no conocía lo que es un verdadero hombre, en eso se originan los golpes.

¿Cómo o con qué es que te golpea este sujeto?

– Lo primero fue un combo que recibí de él en el ojo, ya lo segundo fueron patadas etcétera, hasta un martillazo en el lado derecho de mi muslo, eso recibí por parte de Sebastián. Mi cuñado Andrés Olguín se metió a defenderme y también recibió un martillazo en la boca, se metieron mi cuñado y mis hermanas a sacarme, y ella también recibió un martillazo en el codo porque él a toda costa quería meterme a su casa ‘para enseñarme a ser lo que es un hombre’. Después de eso llegaron al lugar los familiares de Sebastián, me increparon y decían que donde me vieran me iban a violar, que ellos eran unos verdaderos hombres y que soy una ‘marimacho’, que no me preocupara porque yo sería la última que sería violada, que tendría yo que ver cómo violaban a mi mamá. El tema pasó a Carabineros y el parte policial sólo pasó por Riña, en ese momento no comenté sobre mi condición sexual por miedo a que los carabineros reaccionaran mal.

VIDEO DELATOR

Diario El Trabajo logró hablar con Sebastián Cisternas, presunto agresor, quien dio su versión de los hechos y la reforzó con un video en el que se registra aparentemente todo lo contrario a lo dicho por Azucena, ya que en la grabación aparece ella llegando a la vivienda de Sebastián con otras personas (incluyendo su pareja mujer), desafiando a Cisternas y abalanzándose violentamente sobre él, lo que nos permite tener claro que en el trabajo reporteril siempre hay que esperar cualquier sorpresa en el camino, pues se trata de buscar la verdad de los actos humanos y de la naturaleza. En esta historia presentamos las dos caras de la moneda, usted amigo lector encuentre su propia verdad.

«En el video que entrego a Diario El Trabajo sale registrado cómo esta joven (Azucena) con otras personas llegan a encararme a mi domicilio y nos agredieron estas personas. Luego de eso Carabineros nos tomó a todos detenidos y no se pasó a demandas, pues en Carabineros tomaron el caso como riña callejera (…) Durante esta agresión mi pareja de alguna forma se encontró para defenderse con un martillo, lo cual tampoco fueron lesiones graves hacia estas personas. Como ya dije yo fui también a constatar lesiones con ellos y no era nada grave, no entiendo por qué siguen molestando con el tema, nosotros ya salimos de ese barrio para no seguir con este problema, el tema de la agresión del martillo no fue de mi parte a ella, y para terminar puedo reportar que este domingo los hermanos y cuñados de Azucena me sacaron la cresta, por eso me fui del barrio para no seguir en este drama», relató Sebastián.

Roberto González Short

LA HISTORIA EN TRES FOTOS.- En el cuadro primero vemos el hematoma del martillazo que recibió Azucena Gómez; al centro se ve Sebastián Cisternas tras la inesperada visita, y a la derecha vemos el instante cuando la joven Azucena se lanzó violentamente contra Sebastián.
LA HISTORIA EN TRES FOTOS.- En el cuadro primero vemos el hematoma del martillazo que recibió Azucena Gómez; al centro se ve Sebastián Cisternas tras la inesperada visita, y a la derecha vemos el instante cuando la joven Azucena se lanzó violentamente contra Sebastián.
Azucena Gómez Gallardo, de 24 años de edad y vecina de San Esteban, visitó este lunes nuestra Sala de Redacción para contar su versión de la historia.
Azucena Gómez Gallardo, de 24 años de edad y vecina de San Esteban, visitó este lunes nuestra Sala de Redacción para contar su versión de la historia.